Historiaren egia – La verdad de la historia


“Porque a lo mejor (y es la tesis que aquí quiero defender) la verdad de la historia, lo que en ella es lo verdadero, no está en aquello que dicen los ahora muy citados versos de Macbeth: , la historia del poder fundamentalmente. No hay que olvidar que esto se dice en una tragedia donde lo que se disputa es el poder, donde el crimen y la injusticia son el instrumento de un poderoso usurpador que incluso ve cómo fracasa todo su enredo de mal. Esas palabras las pone Shakespeare en boca de un tirano sanguinario. ¿Pero dirían algo semejante de la vida un Sócrates o un Cristo, o, sin apuntar tan alto, cualquiera de los grandes hombres del espíritu? (…) ¿Qué tiene que ver la historia como ruido y furia, como charco de sangre, con el Evangelio, con Platón, con el gran arte gótico o con el Quijote? La historia del espíritu no es la historia del poder. A pesar de los crímenes, la humanidad que se soñó y plasmó en las creaciones espirituales era verdadera, y esas creaciones para nada se reducen a mera expresión espiritual de las situaciones materiales de su momento. La verdad de la historia no es la de los poderosos, no es la de los grandes hombres creadores de Estados de Hegel o de Nietzsche; es la de los hombres que día a día consiguieron victorias contra el mal y contra su propia miseria e inhumanidad, es la de las víctimas aplastadas que soñaron una vida humana, y la de los grandes rebeldes que no murieron en la cama y que desarrollaron el espíritu. Nietzsche tenía razón, aunque él lo dijera de otra manera, ya se sabe: nuestra historia es una historia de rebeldes, de rebeldes que no querían ser esclavos precisamente, ni que los demás lo fueran. Ni Sócrates ni Cristo ni Tomás Moro murieron en la cama; y hasta Marx (y ni es por comparar) murió en la cama, pero en el exilio. Los grandes crímenes de la historia no invalidan para nada, antes bien hacen resaltar más, la belleza moral de los grandes fracasados, la humanidad de los sencillos que sufren, incluso por su propio mal, y la belleza del gran arte lleno de verdad. Hay una historia que es ruido y furia, pero también hay otra que es verdad, heroísmo, belleza y bien.”

RAMOS CENTENO, Vicente: Razón, historia y verdad, Madrid: Encuentro, 2000, pp. 66-67

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Luken -ri buruz

Donostiarra, 1972. urtean jaiota, hiru seme-alaba ederren aita. Historian lizentziatua, irakasle bokazioz. Oraingoz, La Salle Donostia Zuzendari Orokorra, laster, kargurik gabe.
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